Las orquídeas
del género Serapias se distinguen
fácilmente del resto de especies de la familia de las orquidáceas
(Orchidaceae). Su aspecto es inconfundible, con todas las piezas de la flor
agrupadas formando un tubo, del que asoma el extremo del labelo (el
desarrollado pétalo típico de la familia), el epiquilo, de color generalmente
rojizo.
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Serapias strictiflora subsp. elsae |
En los 90
nuestra obra básica de consulta era Flora
Vascular de Andalucía Occidental, editada en 1987, y según esta publicación
eran cuatro las especies del género Serapias
presentes en la provincia de Cádiz: S.
lingua, S. parviflora, S. cordigera y S. vomeracea. Las tres primeras no presentaban problemas de
identificación, las características observadas se correspondían con las descripciones,
pero algo no funcionaba con la cuarta.
Los supuestos ejemplares
de Serapias
vomeracea que encontrábamos en el litoral de Chiclana y Conil eran
claramente menos robustos que los descritos en la bibliografía y tenían flores
más pequeñas. En particular, el epiquilo, la parte más llamativa y
característica de estas orquídeas, era muy distinto al de la descripción: más
estrechos, ya que en Serapias vomeracea habría de tener
siete o más milímetros de anchura y nosotros en ningún caso encontramos un
ejemplar en que alcanzase esa medida. Y en cuanto a la forma, la mayoría de los
ejemplares observados lo tenían linear o triangular, y no
triangular-lanceolado, como figura en las descripciones de Serapias vomeracea. De
esta manera, durante varios años la identificación de lo que llamábamos Serapias
vomeracea la hacíamos por eliminación, ya que teníamos muy claro que no
se trataba de ninguna de las otras tres mencionadas en Flora Vascular de Andalucía Occidental.
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Serapias strictiflora subsp. strictiflora |
A principios del
siglo XXI comenzó a llegarnos información nueva. En 2002 se publicó la Guía de las Orquídeas de España y Europa, Norte
de África y Europa, versión española de la clásica obra del especialista
belga Pierre Delforge (el original Guide
des Orchidées d’Europe, D’Afrique et du Proche-Orient fue publicada por
primera vez en 1994), donde por primera vez supimos de la existencia de Serapias
strictiflora, Según el autor, su distribución era mediterráneo-atlántica
y se extendía desde Argelia a Marruecos, sur de Portugal y la provincia de
Cádiz. La descripción e ilustraciones no dejaban muchas dudas, la mayoría, si
no la totalidad, de especímenes que habíamos tomado por Serapias vomeracea hasta
ese momento pertenecían a la especie Serapias strictiflora.
Poco después, en
2003, nuestro amigo Federico Sánchez Tundidor publicó en la revista de la Sociedad Gaditana
de Historia Natural su artículo Novedades
Florísticas en la Provincia
de Cádiz, en el que añadía nuevos taxones a los incluidos en Flora Vascular
de Andalucía Occidental y completaba la distribución de algunos de estos con nuevas
localidades. Una de las nuevas especies era Serapias strictiflora,
que citaba de varios lugares del Campo de Gibraltar y en los pinares de Roche.
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Serapias strictiflora subsp. elsae |
En 2005 apareció
el esperado tomo XXI de Flora iberica,
que debía poner orden en todas nuestras dudas sobre las orquídeas. El objetivo
que nos planteamos entonces fue el de repasar todas las observaciones de la
provincia que teníamos anotadas como Serapias vomeracea y confirmar
cuáles correspondían en verdad a esta especie y cuáles a Serapias strictiflora.
En teoría no tendría
que haber problemas para distinguir ambas especies, ya que la segunda debe
tener una sola callosidad en la base del labelo, aunque acanalada
longitudinalmente, y la primera dos callosidades paralelas. En la práctica, la
callosidad de los ejemplares de Serapias strictiflora que hemos
encontrado hasta ahora tenían tal acanaladura que bien podía interpretarse que
fueran dos callosidades paralelas; en general la sección transversal de tal
callosidad tiene forma de “U”, de manera que nos ha resultado más fácil
distinguir la callosidad de una Serapias strictiflora de la de una S. lingua (que tiene una sola, aunque
entera, a veces con un leve surco) que de la doble laminilla de una S. cordigera o una S. parviflora. Por eso preferimos tomar las medidas del epiquilo
como característica distintiva: según Flora
iberica, el de Serapias vomeracea tiene más de 7 milímetros de
anchura y el de Serapias strictiflora un máximo de 4,5 milímetros. De
acuerdo con esto, no hemos conseguido identificar con total seguridad ningún
espécimen de Serapias vomeracea en Cádiz desde entonces, ni sabemos de nadie
que lo haya hecho sin lugar a dudas. Esto nos ha llevado con los años al
convencimiento de que esta especie no crece en nuestra provincia.
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Serapias strictiflora subsp.strictiflora |
Pero conforme
disipábamos dudas sobre Serapias vomeracea nos surgían sobre
Serapias
strictiflora. A fuerza de ver y medir epiquilos de esta especie nos
dimos cuenta de que buena parte de ellos lo tenían de forma lanceolada o
triangular-lanceolada, de una anchura superior a los 4,5 mm que pone como límite Flora iberica y frecuentemente de color
claro. Aunque en su momento tuvimos nuestras dudas, pronto descartamos que fueran
ejemplares de Serapias vomeracea, pues tanto por las ilustraciones como por las
descripciones nos la imaginábamos más robusta, sino que más bien pensábamos en la Serapias stenopetala que Delforge cita en su Guía como presente en la costa este de
Argelia, centro de Portugal y suroeste de España, especie rara y muy localizada
y de distribución mal conocida, y por todo ello pendiente de confirmación.
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Serapias strictiflora subsp. elsae |
Recientemente
creemos haber encontrado la pista adecuada gracias a Francisco María Vázquez
Pardo y a su Revisión de la familia
Orchidaceae en Extremadura (España), publicada en enero de 2009 en el
volumen 3 de Folia Botanica Extremadurensis. En este extenso artículo se hace
referencia a dos subespecies de Serapias strictiflora: subsp. strictiflora,
la nominal, cuyo epiquilo no supera los 5 mm de ancho y tiene un color invariablemente
púrpura, y subsp. elsae,
con epiquilo de más de 6 mm
de ancho y color variable entre el rosa asalmonado y el púrpura. A nuestro
entender estas dos subespecies conviven en la provincia de Cádiz y explican la
variabilidad que llevamos años encontrando en los ejemplares de Serapias
strictiflora, sobre todo en el litoral de Chiclana y Conil. Pero el
artículo de Vázquez Pardo nos ha permitido conocer más información relacionada
con esta especie y con el género Serapias.
Como ya hemos comentado,
Delforge menciona a Serapias stenopetala
como presente en el suroeste de la
Península, pero en 2004 revisa material recolectado en
Portugal y llega a la conclusión de que no coincide con los ejemplares de
Argelia que sirvieron para describir la especie, ya que estos tienen las callosidades
de color verde amarillento, así que con los ejemplares portugueses describe la
especie Serapias elsae. Posteriormente otros autores han considerado
que este taxon no ha de tener rango de especie e incluso algunos lo han
considerado como una variedad de Serapias strictiflora de flores
grandes. En nuestro caso, adoptamos el criterio de Vázquez Pardo y nos
referiremos a Serapias strictiflora subsp.
elsae.
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Serapias strictiflora subsp. strictiflora |
A pesar de haber
sido descrita de Portugal en 1886, Serapias strictiflora aparece muy
tardíamente como integrante de la flora española. Delforge incluye la provincia
de Cádiz en el área de distribución de la especie en su Guide des Orchidées d’Europe, D’Afrique et du Proche-Orient,
publicada originalmente en 1994, pero desconocemos la procedencia de los datos
que justifiquen dicha distribución. La mayoría de las citas de la provincia que
actualmente están aceptadas proceden del trabajo Apuntes sobre Orquídeas Ibéricas, publicado en 2001 por Javier
Benito Ayuso y José Manuel Tabuenca Marraco, en el que, en lugar de observaciones
propias, reflejan una acertada labor de revisión de pliegos anteriores y de
identificación de la especie a través de fotografías. En la mayoría de los
pliegos los especímenes estaban inicialmente identificados como Serapias lingua, pero señalan también los
autores que es probable que la callosidad acanalada haya sido interpretada como
doble y que la confusión en estos casos se haya producido con Serapias
vomeracea. Resulta difícil saber cuando se produjeron las primeras
identificaciones correctas de Serapias strictiflora en
observaciones de campo, pero Benito y Tabuenca mencionan diapositivas de la
especie tomadas por Federico Sánchez Tundidor, así que es posible que haya de
atribuírsele el honor a nuestro amigo Fede o a alguno de sus colaboradores.
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Serapias strictiflora subsp. elsae |
Serapias vomeracea, aunque se haya aceptado desde hace mucho tiempo su presencia en la
provincia, tiene muy pocas citas de Cádiz. La más antigua que conocemos es de
Pérez Lara que, bajo el sinónimo de Serapias longipetala, aparece en la
Pars Prima de Florula gaditana, ubicada en los Llanos
de Caulina, en Jerez. Pero esta primera entrega de la obra magna del botánico
jerezano se publicó en 1886, el mismo año en que se describió como especie Serapias
strictiflora, así que no parece posible que conociera su existencia. Su
amigo y discípulo Vicente Martínez Gámez la cita de Las Canteras, en Puerto
Real, en su artículo El Paraíso de las
Orquídeas ofrídeas en España (no confundir con el folleto homónimo del
mismo autor), de 1921. Es
significativo que el autor señale que “El género Serapias cuenta con cuatro
especies (lingua, ocultata, longipetala y cordigera),
y las cuatro las hemos encontrado allí;…”. Sabiendo que Serapias occultata es sinónimo de Serapias parviflora, es lícito sospechar que Martínez Gámez
identificó a Serapias vomeracea (bajo el nombre de S. longipetala, claro está) por eliminación, igual que nosotros lo
hicimos en su día, ya que, al igual que el insigne Pérez Lara, ignoraba la
existencia de Serapias strictiflora. Conocemos gracias a Benito y Tabuenca
una cita más de Serapias vomeracea de Cádiz, consistente en una fotografía, obra
del botánico holandés van Bodegom, que los autores identifican sin lugar a
dudas como Serapias strictiflora.
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Serapias strictiflora subsp. elsae (1 y 4) y Serapias strictiflora subsp. strictiflora (2 y 3) |
Todo esto abona la impresión de estos botánicos,
que nosotros compartimos, de que las citas de Serapias vomeracea de
Cádiz corresponden a Serapias strictiflora, y que la
primera no existe en la provincia. En lugar de esto, estamos convencidos de que
Serapias
strictiflora cuenta con dos subespecies en Cádiz: Serapias strictiflora subsp. strictiflora y Serapias strictiflora subsp. elsae que, al menos en el litoral de
Chiclana y Conil, conviven compartiendo hábitat y coincidiendo aproximadamente
en el período de floración. Aunque se pueden encontrar algunos ejemplares con
características intermedias y otros con coloración atípica, según nuestra
experiencia y la bibliografía consultada, la subespecie strictiflora tiene el
epiquilo de forma linear, estrechamente triangular o linear-lanceolada de menos
de 5 milímetros
de anchura y coloreado de púrpura, y la subespecie elsae epiquilo lanceolado
o triangular-lanceolado de 5
milímetros o más de anchura y de coloración variable
entre el rosa asalmonado y el púrpura.
Me ha encantado!
ResponderEliminarMuchas gracias. Esperemos que nuevas entradas que saquemos te sigan despertando al menos curiosidad.
EliminarMe encanta este reportaje, muchas gracias por tan buena información, lo pondré en practica cuando salga a buscar mis ( Serapias,) son de mis orquídeas favoritas. Saludos.
ResponderEliminarNos alegra que te guste, y si te sirve para que sigas disfrutando de ellas, pues doble alegría.
EliminarGracias por consultarnos.
Ya se que es habitual en vosotros, pero me parece un trabajo excelente el que habéis hecho con esta especie...todo un lujo de documentación.
ResponderEliminarSaludos y mis felicitaciones.
Gracias Manuel.
EliminarEres nuestro seguidor más fiel. Esperamos no decepcionarte nunca.
Un abrazo.
Feliz quedo...A por otro taxón de Serapias...Fede
ResponderEliminarQue no te quepa la menor duda de que vamos a por otro, admirado y querido Fedetxu.
ResponderEliminarBesarkadak, eta osasuna.