miércoles, 8 de febrero de 2012

Juniperus navicularis

Cuando en 1986 se publicó el primer volumen de Flora iberica, Juniperus navicularis era en la práctica una especie endémica de Portugal, aunque en el artículo correspondiente se citaba a la especie en las provincias de Almería y Cádiz.
Juniperus navicularis con frutos en diferente estado de maduración
Curiosamente, su hábitat se situaba entre 0 y 80 metros en Portugal y entre 500 y 1000 metros en España. Un poco raro que una planta tenga dos hábitats tan diferentes. ¿Acaso saben las plantas de fronteras?
Al indagar nos encontramos que las citas españolas estaban poco o nada documentadas y correspondían a sierras calizas, como la de Grazalema, mientras que las bien conocidas y documentadas poblaciones portuguesas se asentaban en arenales costeros de carácter ácido. Casualmente, estas citas en Almería y Cádiz han desaparecido de la base de datos del proyecto ANTHOS, cuya página mantiene el CSIC, la misma gente que edita Flora iberica. En publicaciones posteriores se considera a Juniperus navicularis endémica de Portugal, avalando nuestra opinión de que su presencia en terrenos altos y calizos ha de deberse a una identificación errónea.
Población de Juniperus navicularis en exposición soleada
Con todo el respeto y reconocimiento que nos merece una obra tan necesaria y bien realizada, el artículo de Flora iberica no facilita gran cosa la identificación de Juniperus navicularis. En la clave de identificación es poco nítida la diferencia con Juniperus oxycedrus y la descripción de la especie es muy escueta, apenas supera las tres líneas de texto. Entra dentro de lo posible que una de las causas para no encontrar la especie en España podría residir en la dificultad para distinguirla, lo que puede generar también errores de identificación.
Sotobosque de J. navicularis bajo pino piñonero
Los que estábamos convencidos de que, existiendo en el sur de Portugal, debería aparecer también en hábitats similares del litoral del Golfo de Cádiz, teníamos a la especie como un mito o un fantasma y soñábamos con descubrir algún día un ejemplar. Las plantas que finalmente identificamos como Juniperus navicularis estaban a la vista de todo el mundo, en un pinar, el de la Dehesa de Las Yeguas en Puerto Real, que, como área de recreo que es, estaba y está sometido a un intenso uso público.
Se daba la circunstancia de que anteriormente se había publicado que la presencia del enebro de miera, Juniperus oxycedrus, en el término municipal de Puerto Real, en áreas muy cercanas al litoral, constituía una de las pocas poblaciones costeras de la especie en la Península Ibérica. Se podía llegar fácilmente a la interpretación de que los de la Dehesa de Las Yeguas eran ejemplares de Juniperus oxycedrus con crecimiento anómalo debido al estrés de un hábitat – suelos arenosos y de carácter ácido – poco adecuado para la especie.
J. navicularis con Thymus albicans y Cistus libanotis
La población de Las Yeguas estaba, y está, fragmentada en varios rodales dispersos por las zonas más arenosas del pinar, con unos 15-20 ejemplares de escaso porte cada uno agrupados en un radio de 10-20 metros. Las hojas, por tamaño y forma, cumplían los requerimientos de Flora iberica, pero no pudimos encontrar flores o frutos. A cambio de esto, todos los especímenes exhibían unas características agallas fusiformes en lugar de la mayor parte de las yemas de crecimiento de las ramas. La ausencia de frutos nos planteaba todo un mar de dudas, no solo de identificación, sino también acerca de su biología. ¿Cómo se podrían reproducir estos ejemplares si año tras año no florecían ni fructificaban? Ante estas dudas surgieron explicaciones de todo tipo, como que los arbustos de cada rodal pudieran estar conectados vegetativamente por las raíces y constituyeran un solo ejemplar autoestéril o que el parásito que generaba las agallas hubiera conseguido bloquear la producción de órganos reproductores.
Juniperus navicularis con Erica scoparia y Halimium halimifolium
Es difícil ponerle una fecha al hallazgo de Juniperus navicularis, ya que nuestro convencimiento de que lo habíamos encontrado fue gradual, pero nuestras primeras notas en el cuaderno de campo con este binomio datan de 2002. El hecho de que nuestro amigo Iñigo Sánchez, ya metido de lleno en el tema, visitara una población en Portugal y estudiara los pliegos guardados en el Jardín Botánico de Madrid terminó de decidirnos y conjuntamente con él comunicamos el hallazgo en las III Jornadas de Historia Natural celebradas en Jimena en marzo de 2006 y posteriormente en un artículo publicado en el tomo V la revista de la Sociedad Gaditana de Historia Natural, aparecido el año 2008.
Para esas fechas ya habíamos encontramos más y mejores ejemplares en el término de Puerto Real. Ejemplares de mayor porte, de apariencia más sana, distribuidos con mayor densidad, pero sin flores ni frutos.
Crecimiento "colgante" por exposición sombreada y el peso de acículas de pino
Con anterioridad tuvimos conocimiento de una cita en Huelva, en pleno Parque Nacional de Doñana, incluida en el volumen 2 de Lazaroa aparecido en 1980 y entre cuyos autores estaban botánicos de tanto prestigio como Salvador Rivas-Martínez o Santiago Castroviejo. Al estar en un hábitat similar a las poblaciones de Portugal, el dato era bastante plausible. Se trata un artículo titulado Vegetación de Doñana y versa sobre las asociaciones vegetales en el Parque Nacional. Se nombra al Juniperus navicularis bajo su sinónimo Juniperus oxycedrus subsp. transtagana en una de las asociaciones, pero en ningún lugar dicen que lo hayan encontrado, sino que en “…las costas arenosas de Portugal…de forma local aparece Juniperus oxycedrus subsp. transtagana…”. En el catálogo florístico incluido en el artículo aparece la referencia Juniperus transtagana precedida de un asterisco, que según las aclaraciones de sus autores significa que “Se comenta en el texto pero que no se conoce en el área estudiada”. Para nosotros queda claro que sus autores no han encontrado la especie, a pesar de que en muchos sitios se sigue dando la cita como válida.
Detalle de frutos de Juniperus navicularis
Es raro que tratándose de una de las primeras citas de la especie en España, si no la primera, no se le diera más relevancia al dato publicándolo explícitamente, y también es raro que siendo el profesor Castroviejo uno de los autores no se reflejase en el tomo I de Flora iberica, obra de la que fue director hasta su fallecimiento. En el artículo Catálogo florístico del espacio natural de Doñana (SO de España). Plantas Vasculares. de Benito Valdés y otros, aparecido en la revista Lagascalia del año 2007, se descarta la existencia de Juniperus navicularis en Doñana y hay una referencia expresa al artículo anterior de Rivas-Martínez, lo que refuerza nuestra tesis de que esta cita no es tal.
Rama de Juniperus navicularis con agallas
No fue hasta febrero de 2009 cuando encontramos en un pinar de titularidad privada, también en Puerto Real, la verdadera población, con centenares de individuos de buen porte, y una densidad de ejemplares que convertía a la especie en dominante en el estrato arbustivo de amplias zonas del pinar. Y esta vez sí, por fin, con frutos. Como era de esperar, un pinar de pino piñonero que, como la mayoría en la zona, es de repoblación, aunque con amplios claros. La comparación entre los ejemplares que están a la sombra de los pinos con los que no lo están nos convenció de que es una especie netamente heliófila: los ejemplares sombreados presentaban un crecimiento anómalo; no solo alargados por la sombra sino también aplastados por el peso de las acículas de pino acumuladas sobre ellos, mientras que los que estaban al sol exhibían un verde más vivo y un follaje más denso. Estamos convencidos de que los ejemplares anteriormente encontrados estaban al límite de su supervivencia y por ello no florecían, o no lo hacían con regularidad. O bien las poblaciones necesitan una densidad alta de ejemplares para que se produzca la polinización, ya que es anemófila en la especie.
Detalle de agalla y acículas de Juniperus navicularis
Presentados ya los Juniperus navicularis de Puerto Real en las Jornadas de Historia Natural de Jimena y antes de publicar el artículo correspondiente en la revista de la SGHN nos enteramos de una nueva cita de la especie en la Sierra de Las Nieves, en Málaga, más concretamente en el Puerto del Saucillo, en el término de Yunquera. Relata el autor Andrés Vicente Pérez Latorre que la cita se basa en pliegos recolectados previamente por Salvador Talavera y otros dos compañeros y depositados en el herbario de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Sevilla. Dice Pérez Latorre que “En Sierra de las Nieves, aparece en matorrales basófilos y como compañera de pinsapares con Pinus halepensis en zonas de media montaña…”. O sea, que estamos como al principio de este artículo. Con una planta que tiene todas sus poblaciones sobre arenales costeros de tipo ácido menos una, que vive en una zona de media montaña sobre un substrato de tipo básico.
Brote de cepa en una raíz descubierta por la erosión en un camino roturado
En nuestra modesta opinión esta cita seguirá el mismo camino que las otras del mismo tipo. Tras varios años de ver la especie sobre el terreno e indagar en la bibliografía estamos convencidos de que si no habita sobre terreno ácido y arenoso no es Juniperus navicularis. Pero nuestra opinión no vale gran cosa, ya que somos meros aficionados y nuestros medios son limitados. Hoy día hay métodos para identificar sin lugar a dudas una especie mediante análisis genético y, que sepamos, estas prubas no se han realizado a especimenes españoles, así que mientras no se hagan incluso los nuestros habrá que ponerlos en duda. Estos análisis no están al alcance de unos aficionados como nosotros, así que lanzamos el reto para algún botánico profesional que recoja el guante y se tome el interés y la molestia de disipar de una vez por todas las dudas que rodean esta especie.
Tronco de un ejemplar de buen porte
Mientras tanto tenemos la convicción de que la población de Puerto Real es la única localizada en toda España y nuestra cita la primera válida en nuestro país. Consideramos a la especie relicta en el litoral del Golfo de Cádiz, propia de arenales de carácter ácido, acorralada por la alteración del litoral y también por la repoblación de arenales con pino piñonero.
Juniperus navicularis ha sido incluido en la Lista Roja de la Flora Vascular Española de 2008 en la categoría de “en peligro crítico”, lo que da idea de la importancia que tiene esta especie.

7 comentarios:

  1. Una entrada redonda y brillante: tanto textos como fotografías, enhorabuena.

    Conocí a Íñigo, precisamente, a cuenta de un supuesto J. navicularis en Maro-Cerro Gordo (que, obviamente, al final no era): es rigurosamente cierto que la clave de Fl. Iberica para llegar a esta especie es muy mejorable.

    Al final Íñigo me mostró la población de Las Yeguas y no pudimos acceder a una finca donde había pies con fruto. (Un saludo, Íñigo!!)

    Hay otra cita española (no sé el grado de autenticidad que tiene, pero a priori, por el hábitat y la proximidad a las poblaciones portuguesas parece factible) para la especie, donde al parecer se descubrió después de la gaditana: en Moguer (Huelva), en los alrededores del PN, también sobre arenas y formando parte del sotobosque de los pinares.

    Un saludo.

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    1. Muchas gracias.
      Creo recordar que Iñigo (¡un abrazo!)nos comentó algo de la población de Huelva. No me extrañaría que la cita fuera buena. Sobre arenas y al nivel del mar, y además enlazando las de la Bahía de Cádiz con las de Portugal; parece lógico que aparezcan ejemplares en el litoral del Golfo de Cádiz. A ver si nos enteramos de quién encontró estos de Moguer y si se ha publicado o confirmado el hallazgo.
      Un cordial saludo.

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  2. Hola y felicidades por ésta entrada del blog. Falta añadir que no solo me basé en los pliegos de Talavera et al. para determinar J. oxycedrus subsp. transtagana en Yunquera, sino que he podido ver dicha población en muchas ocasiones y épocas fenológicas por su fácil acceso. Ateniéndonos a varias claves al uso, es sin duda esa subespecie. Hay varios casos de especies costeras que viven en montaña a 1000 m. como Halimium halimifolium, por lo que la ecología a veces no sirve como carácter taxonómico...es más, éstas plantas con notables disyunciones ecológicas se hacen aún más interesantes. Saludos. Andrés V. Pérez Latorre.

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  3. Hola amigos:

    Pues sería genial que pudiéramos ir a ver la población de Yunquera que menciona Andrés para poder así salir de dudas. Yo intenté ver los pliegos en el herbario SEV, pero en ese momento no estaban localizables, así que me quedé con la duda de si se trataba de la misma planta.

    Desde luego no se puede asegurar nada a priori cuando se trata de ecología y corología de plantas, pues tenemos casos cercanos, como el de J. phoenicea subsp. turbinata, taxón propio de arenales costeros que, sorprendentemente, ha sido localizado hace unos años en varias zonas de la Serranía de Grazalema. Si se confirmara lo de Yunquera podrían tener sentido las citas españolas de Joao do Amaral en Flora Ibérica, que sitúa entre 500 y 1000 msnm. De todas formas, lo veo poco probable pues, poco después de salir FI, escribí a Joao pidiéndole localidades concretas en España y me contestó que no recordaba cuáles eran, que creía que se trataba de unos pliegos que había visto en el herbario del RJB de Madrid y, como comentáis en vuestra entrada, estuve allí –y en otros herbarios- revisando todos los pliegos y no había ninguno que no fuera de Portugal. Además, un botánico buen conocido suyo me comentó que Joao ya estaba “chocheando” (con perdón) cuando escribió sobre el género en FI. De otra forma no se explica cómo pudo poner en la lámina 61 que ilustra a un J. oxycedrus, que la ilustración “d” corresponde a un cono, cuando se trata claramente de una agalla de Cecidomyidae.

    Como comentáis, los caracteres de clave que se dan para diferenciar a esta especie son sumamente vagos, basándose nada más en algo tan relativo como el menor tamaño de acículas y frutos. Eso es lo que nos mantuvo indecisos durante tanto tiempo sobre su identidad pero, una vez estudiado los pliegos y, sobre todo, una vez que fui a ver las poblaciones portuguesas para conocer su hábitat, su hábito y plantas acompañantes, no tengo la menor duda de que es una especie “buena”, no una subespecie del oxycedrus. Como ya habéis mencionado, una de las diferencias son las agallas de Cecidómidos, que en el J. navicularis son diferentes y corresponden a una especie nueva que estoy en proceso de describir con unos especialistas checos. Además, como habéis mencionado tenemos poblaciones de oxycedrus en la Bahía de Cádiz, muy cerca de las de navicularis y son claramente diferentes.

    Tampoco me cabe la menor duda de la presencia de la especie en Huelva, pues las citas son de mi amigo Enrique Sánchez Gullón, el más destacado botánico de campo de esa provincia. Él lo ha encontrado en varias localidades del litoral, no sólo en Moguer, en condiciones similares a las de Cádiz y Portugal.

    En resumen, que ha sido acertado el incluir a esta especie en la Lista Roja Española, pues las escasas poblaciones del Golfo de Cádiz están en zonas no protegidas y con un futuro bastante incierto. Esperemos que se incluya también en la próxima revisión de su homónima andaluza.

    La única duda que queda pues por desvelar es saber si la población de Yunquera es de J. navicularis o es alguna variante de J.oxycedrus.

    Saludos,

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    1. Hola a todos.
      Parece que Iñigo me ha adivinado el pensamiento.Esta mañana le estaba comentando a Paco lo mismo, que sería fundamental visitar la población de Yunquera,ya que con la experiencia de conocer bien al navicularis,podríamos salir de dudas.
      Si bien los caracteres de clave son sumamente vagos tal como dice Iñigo, a mi juicio hay uno que es distintivo respecto a los demás. Se trata de la forma de la hoja en forma de nave, es decir, abarquillada y algo obtusa en la punta, al contrario que el oxycedrus que más bien linear lanceolada y con punta aguda,independientemente del tamaño que tenga esta y que por las condiciones del hábitat puedan ser menores. El tamaño del fruto tampoco me parece identificativo, puesto que hemos observados algunos que incluso superan en tamaño al del oxycedrus.
      Y con respecto a la agallas,que tanto a Paco como a mí nos parecía distintivo, pues tampoco, ya que el año pasado encontramos en la sierra de Líjar ejemplares de oxycedrus con agallas similares (te envío fotos por correo, Iñigo).
      Como estamos viendo, el jodido enebro da literatura para rato.
      Eso es bueno, y me alegro.
      Saludos.

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  4. acabo de descubrir este blog y me encanta comprobar que hay algunos bichos raros, aficionados a la botánica ...como yo!!!
    Gracias a todos

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    1. ¡Tú lo has dicho!
      ¡Bichos raros a los que le gustan las plantas!
      Gracias a tí por visitar nuestro blog y esperamos que te sea de interés y utilidad. Pensando en gente como tú, y como nosotros, aficionados a la botánica, nos decidimos a escribir aquí y a compartir nuestras fotos. Hace de esto casi un año.
      Saludos.

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